La moneda electrónica y el futuro del dinero en la sociedad digital

!Saludos! Me veo en la necesidad de escribir este post debido a la polémica surgida últimamente por el concepto de migrar el dinero físico, es decir, monedas y billetes; por dinero «digital» o «electrónico».

Son muchos los usuarios de redes sociales que han elevado el grito al cielo, proclamando el concepto como el principio del fin. Como por ejemplo este post de La pastilla roja que referencia a su vez este artículo de Menéame y enumera un montón de casos muy específicos de la ausencia del dinero tangible para argumentar una posición catastrófica y con la que disiento totalmente.

Antes de empezar quiero decir es que la inmesa mayoría de críticas que encuentro está basada en proclamas sensacionalistas como que nos hará más esclavos o que nos quitará la libertad sin explicar realmente cómo se produciría tal efecto. Es verdad que todos pecamos de soltar frases fáciles cuando algo nos causa rechazo, pero una teoría sin argumentos es solo una divagación. Es posible que tengan razón, no lo niego, pero dependerá de nosotros como ciudadanos determinar el devenir de los acontecimientos.

Definiendo el dinero

La wikipedia define el dinero como «Dinero es todo activo o bien generalmente aceptado como medio de pago por los agentes económicos para sus intercambios y que además cumple las funciones de ser unidad de cuenta y depósito de valor». Esto comprende las monedas, billetes, cuentas bancarias, cuentas electrónicas, etc.

El dinero implica que debe estar certificado por una autoridad de confianza (por ejemplo: el banco central) y debe ser generalmente aceptado por la comunidad. En resumen: al igual que el metro define la distancia, el dinero actúa como un estándar cualitativo de unidad de valor.

Definiendo el dinero (ahora de verdad) a través de su historia

Ahora bien: un billete, o una cuenta bancaria con muchos ceros no es dinero per sé. No deja de ser un trozo de papel o un registro en una base de datos, su valor es enteramente virtual. Pero si un banco central se pusiera a imprimir billetes como un loco, no sería más rico. Es más, esa moneda perdería confianza y se devaluaría, como ocurrió en el Imperio romano en el siglo III.

Los romanos tenían una potente moneda de cambio: el denario, que tenía una cantidad fija de plata y su uso era generalizado en las transacciones. Pero su necesidad de mantener un ejército leal y bien pagado en unas fronteras cada vez mayores llevaron al imperio a cometer un error: redujo la cantidad de plata de los denarios de nueva acuñación manteniendo su valor para poder hacer frente a los pagos. La devaluación resultante, entre otros factores, desembocaron en la Crisis del siglo III.

Esta historia me ayuda a explicarte el valor del dinero. El dinero sustituyó al trueque (o mejor dicho, lo abstrajo), pero este debía tener valor por sí mismo; por lo que se utilizaron metales preciosos, ya valorados en las sociedades antiguas, y se establecieron como estándares de mercado. Por tanto el valor del dinero, como en el denario romano, era intrínseco.

Entonces a alguien se le ocurrió guardar sus reservas de oro y plata a buen recaudo y emitir una carta firmada asegurando que representaba el valor guardado, y que se podría intercambiar por él. A otro se le ocurrió pagar con esa carta a un tercero y fue entonces el comienzo del papel moneda, y con él: otro nivel de abstracción al dinero. Este sustituyó a los metales preciosos en la mayoría de las transacciones, pero su valor seguía siendo una representación de dichos metales, en especial el oro.

Las entidades que guardaban las reservas de oro y plata eran los bancos, y es ahora donde adquieren un papel transformador del sistema monetario.

Otra anecdota histórica: La palabra «banco» viene del soporte que utilizaban los cambistas para ejercer su profesión. Estos cambiaban divisas y metales preciosos a cambio de un porcentaje. Con el tiempo realizaron servicios financieron y se convirtieron en los primeros banqueros.

El fundamento es simple a priori. Tú le pides dinero a un banco y este te lo concede a cambio de un interés porque confías en que posee los fondos que respaldan dicho crédito, procedentes de la suma de los depósitos de sus clientes y con el que el banco realiza sus actividades económicas. Ahora bien, ¿qué pasa si un banco, confiando en que sus clientes no van a retirar sus fondos simultáneamente, se dedica a dar más crédito del que es capaz realmente de asumir con el objetivo de cobrar más intereses y aumentar su riqueza?

Pues que corre el riesgo de quebrar, porque está prestando un dinero que no tiene. Pero llegados a este punto, el sistema económico depende en demasía de los créditos concedidos por estos bancos, por lo que dicha actividad fue normalizada y regulada, creando el dinero bancario. Esto permite a los bancos generar dinero según la demanda de crédito.

Con la derogación del patrón oro (que el sistema monetario estuviera avalado por metales preciosos), solo quedan los depósitos anteriores como dinero generalmente aceptado, pero los bancos siguen pudiendo generar dinero de forma constante a través del endeudamiento; un dinero que además no está avalado por ningun valor material, sino por la confianza de los agentes económicos en la divisa. Por eso se dice que actualmente «el dinero es deuda» y cabe decir que debido a los intereses, la deuda solo puede subir, nunca bajar.

El dinero digital

Muy bien, si has leído la sección anterior entenderás entonces que el dinero digital no es un nuevo punto en la historia del dinero, tan solo es otro medio de expresión más del dinero existente, que tiene tanto de virtual como el billete que usamos para pagar la compra.

De hecho, el dinero físico es ya a día de hoy una ínfima parte del dinero electrónico en forma de depósitos bancarios y otros activos. Tiene además muchas ventajas:

  • Eficiencia: Transacciones inmediatas y registradas, contabilidad automatizada. Ahorro de recursos, logística y burocracia. Agilización del trabajo económico.
  • Seguridad: Practicamente nunca llevas dinero encima, y las transacciones fraudulentas o delictivas pueden ser denunciadas y anuladas.
  • Disponibilidad: En tu tarjeta, en tu móvil, etc. sin necesidad de tenerlo en físico o ir a un cajero.

Entonces ¿por qué genera tanta repulsión en el ciudadano? Hay muchos que piensan que el dinero electrónico es el último paso del capitalismo para convertirnos en su rebaño de consumidores, y aunque comparto esas preocupaciones, creo que están obviando sus numerosas ventajas y creando desventajas ficticias que en realidad pertenecen a otro ámbito. No culpes al dinero, culpa al capital.

La principal desventaja es achacada a la privacidad. Muchos no quieren que su banco no sepa en qué se gasta su dinero y por eso defienden la anonimidad del dinero físico. Es normal, poca gracia me hace a mí que mi banco tenga un histórico de mis gastos con el que pueda realizar un estudio de big data que genere un perfil de consumidor para poder venderme lo que ellos quieran meterme por los ojos. Me pone los pelos de punta, para ser sinceros. Pero por desgracia, esto ya ocurre hoy en día.

Por otro lado, esa anonimidad también salvaguarda el mercado negro e ilegal. Los que defienden la naturaleza secreta del dinero físico también están defendiendo el narcotráfico, la trata de personas, la explotación de trabajadores que cobran dinero negro sin contrato; y si nos ponemos finos, supongo que también estarán a favor del secreto bancario y de los paraísos fiscales.

Hay algunos que dicen que sólo el dinero físico les salvaría de la llegada de un gobierno autoritario… ¡Por favor! Tan solo les bastaría ilegalizar el euro (caso de España) y ya está. Si un gobierno autoritario quiere joderte, nada te salvará excepto la distancia. Si no quieres que te joda un gobierno autoritario, involúcrate y lucha democráticamente por no llegar jamás a eso.

Qué necesita un sistema de moneda digital para obtener la confianza de los ciudadanos

Pese a que estoy a favor de digitalizar el dinero, no podría aceptar un sistema que no cumpla ciertos requisitos antes de abandonar el dinero físico.

Para empezar, a riesgo de parecer contradictorio, debe respetar la privacidad de los usuarios (no clientes), pero a la vez ser transparente. Significa que debe mantener los datos de los usuarios y sus finanzas ocultas hasta que este libremente elija divulgarlos de forma total o fragmentada, con la única excepción de que puedan ser accedidos por las autoridades competentes solamente a través de una orden judicial en el marco de una investigación y solamente bajo sospechas bien fundamentadas. Y aún así, bajo expresa prohibición de la utilización o difusión de esos datos para otro propósito que no sea ese.

Tampoco debe ser una entidad bancaria, ni debe entenderse como una divisa adicional. Debe entenderse como un servicio de «depósito digital» que presta una autoridad de confianza (como por ejemplo un banco central, aunque lo ideal en mi opinión sería una autoridad aestatal promovida por el interés general y que colabore con estos para la transformación del dinero) que garantice la transparencia de sus procedimientos y del software utilizado y la legalidad de sus operaciones.

Además, no debe realizar actividades económicas ni prestar los servicios que habitualmente realiza un banco, es decir, no puede prestar créditos ni financiar con el dinero de otros. De esta manera, sería una caja fuerte cuyo valor total sí es el dinero que se encuentra depositado en él, guardando así la confianza de sus usuarios y preservando así al sistema económico de la devaluación provocada por la deuda de los bancos en su proceso de generar dinero.

De esta forma, se contrarrestaría el procedimiento de creación y acumulación de riqueza inspirado por el capitalismo. También se independizaría el sistema económico de los bancos, que ahora tienen la sartén cogida por el mango. También protegería a los usuarios respetando su privacidad y el dinero que tienen de cualquier agente externo.

Hay que tener en cuenta que un sistema digital de moneda no es, o no tiene por qué ser, Bitcoin o similares. Bitcoin es una criptomoneda que en sí misma es una divisa que tiene su propia forma de valorizarse (el proceso de minado), y eso fue lo que dio lugar a la especulación y posteriormente a la inestabilidad monetaria. Un sistema digital de moneda puede utilizar la divisa que sus usuarios, incluso puede admitir la acumulación de varias. Es decir, debe ser ajena al valor de la moneda, que es siempre cualitativo, fluctúa en el tiempo, y puede desaparecer. Debe ser una herramienta para el ciudadano, no tener valor intrínseco como el que sí tiene la moneda guardada en él.

Legalidad

Un estado que quiera implementar un sistema digital de moneda no tiene que proveer solo de infraestructura para realizarlo. También tiene que aportar garantías legales a los ciudadanos de que sus derechos y libertades serán respetados. Este es el principio de la relación de confianza en el uso de la moneda como sistema de cambio.

Esta es la parte más importante del proceso, porque por muy avanzado que sea un sistema, no respetará la privacidad de los usuarios si no hay leyes que los defiendan, o auditorías que preserven las garantías legales de las que hablo. Si dejamos que los grandes bancos posean nuestras vidas económicas no tendremos oportunidad de quejarnos, o no nos saldrá barato.

En conclusión, un sistema digital de moneda es ventajoso en todos los sentidos para la sociedad, siempre y cuando respete la privacidad de sus usuarios y garantice la transpariencia de sus procedimientos. Si en principio estoy a favor, no aceptaré ningún sistema que no respete este principio básico, pues no sería ético ni conveniente para todos.

Gracias por leer, y si eres economista y he dicho alguna tontería, te agradeceré una corrección en los comentarios.

No hay comentarios

No hay comentarios que mostrar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *