Reivindicando los agregadores de noticias en detrimento de las redes sociales como fuente de información veraz

Son muchos los usuarios que siguen en Facebook y Twitter a sus fuentes de información de confianza, y me atrevería a decir que muchos usan dichas plataformas exclusivamente para esto, teniendo que ‘tragar’ todo aquello que aparece en medio pero que realmente no les interesa. Este artículo, aunque pretende concienciar al público general, va especialmente dedicado a ellos, que desean liberarse del yugo de estas plataformas pero no saben como centralizar sus fuentes fuera de ellas.

Cuando hablo de fuentes de información me refiero a periodistas, comunicadores, divulgadores, etc. También a los medios de comunicación, ya sean de corte nuevo, como blogs o publicaciones nacidas en el entorno digital; o medios más longevos como la prensa escrita o radiotelevisiva, que intenta sumarse al nuevo mercado de contenidos ante la extinción inminente del suyo.

No me refiero como fuente de información a tu prima y sus fotos de la playa, al horóscopo del día o a una página de memes; por poner algunos ejemplos. Si bien emiten contenido y tienen su público (y algunos hasta lo monetizan, esos llamados influencers), los excluyo por diversos motivos:

  • La habitualidad: No acudirías todos los días a este tipo de emisores para entender la actualidad del día.
  • La profesionalidad: Aunque algunos se lo curran de veras, este tipo de contenido suele salir del copypaste, del retweet o reblogueo, o simplemente de la aleatoriedad y no de un verdadero trabajo de investigación, documentación, redacción, etc.
  • La relevancia: Un meme de un gato frente a un publirreportaje periodístico sobre la guerra del Congo. Creo que se explica solo. No por tener la libertad y los medios de expresarte signifique que tengas algo interesante que decir.
  • La veracidad: Una fuente emite información objetiva y contrastada sobre un determinado tema. Otros emisores buscan apelar a tus pasiones (la risa, la indignación, la libido, etc) para conseguir un click a su favor. Efectivamente, esto define también al contenido sesgado o sensacionalista, pero de la legitimidad de los medios como fuentes veraces hablaremos en otro momento.
  • La durabilidad: Un artículo puede durar en Internet toda la vida si su emisor gestiona bien todos sus recursos. Algunos emisores tienen toda su infraestructura ligada al medio en que publican, por lo que su existencia se ve ligada a este irremediablemente, en este caso, las redes sociales.

Seguro que no he tenido que convencerte demasiado para que te venga a la mente el tipo de contenido al que me refiero y que se cuela en medio de lo que te importa verdaderamente. A todo eso le llamaremos ruido a partir de ahora, porque dificulta prestar atención a los temas de tu interés.

¿Por qué es tan perjudicial el ruido informativo?

¿Cuánto de la información actualmente disponible y pública en internet es verdaderamente relevante? O mejor dicho ¿Cuánto contenido no es simple ruido? Es difícil, si no imposible, determinarlo, pero estaremos de acuerdo en que es mucho. Muchísimo. Nos encontramos ante un mar de información y nosotros no vamos a buscarla, sino que dependemos de determinados agentes que la conducen hasta nosotros.

Para entender la gravedad del ruido te pondré un ejemplo explicativo: Imagina que en el día de hoy se han generado diez noticias que son (o mejor dicho, serán) de tu interés, y que las diez han sido generadas por medios en los que depositas tu confianza informativa, o sea, que los sigues. Tú no tienes manera de saberlo con antelación, pues no sabes que ese contenido existe hasta que llega a tí y lo juzgas como relevante, pero aún con todo entras a tu plataforma habitual para consumir las potenciales noticias relevantes.

Al entrar en el muro de tu red social, ves la primera de las 10 noticias. Te resulta interesante, haces click y la lees enterita. Hasta aquí un buen ejercicio informativo. Vuelves atrás y sigues bajando, pero en lugar de la segunda noticia interesante te encuentras con otras noticias que no te atraen especialmente. Sigues bajando hasta encontrarla. Entras, la lees y vuelves. Sigues bajando y un meme te hace gracia y lo comentas…

Continuas descendiendo por tu muro y ves más contenido irrelevante, fotos de familiares, el comentario político de tu cuñado,… Te empiezas a cansar de leer. La tercera noticia, oculta entre dos posts especialmente desagradables, te la saltas sin querer. Llegas a la cuarta, pero has visto tanto ruido, corto y cómodo, que no te apetece leer un artículo completo ahora mismo, por lo que lees el titular y la entradilla y te das por informado. Lo mismo ocurre con la quinta y la sexta…

Poco después, pensando que ya no hay nada más que te pueda ofrecer el día, cierras la aplicación y terminas la sesión informativa. Si después de un rato intentaras seguir, tendrías que pasar otra vez por todo ese contenido que acabas de ver, que ya está repetido y obsoleto para tí, por lo que pasas y te limitas a solo el contenido nuevo desde la última vez, en el que a su vez puede pasar el mismo fenómeno.

Al final del día, de esas diez noticias interesantes, solo has leído dos y has ojeado por encima otras tres, lo que significa que has recibido una parte mínima de la información importante, perdiendo o ignorando el resto. Aunque sea un ejemplo artificial para definir una hipótesis, no es difícil imaginar este fenómeno actuando en nuestras vidas, y por tanto estamos perdiendo una cantidad indefinida de información todos los días.

Otra consecuencia nefasta es la proliferación de sensacionalismos y mecanismos de comunicación agradables a la vista, que buscan destacar sobre el ruido y atraer la atención del usuario, pero que realmente esconde contenido de baja calidad que provoca en tí una respuesta emocional en lugar de ofrecer información objetiva.

La perdida de información relevante es inevitable, por desgracia, pues el caudal de información y de ruido siempre será mayor de la que cualquier ser humano puede analizar con su tiempo y su capacidad. Pero sí podemos minimizar su efecto negativo gestionando correctamente los canales de información.

Cómo favorecen las redes sociales la desinformación.

Si bien el ruido es parte de la experiencia de Facebook, Twitter, Google, etc; no es intrínsecamente culpa de estas. Es más bien un fenómeno propio de una sociedad digital en pañales. No obstante, estas grandes compañías digitales emplean diversos métodos que enturbian mucho más la información que recibimos, y en este caso de forma interesada.

Lo primero que hay que entender es que estas grandes compañías son empresas privadas que obedecen intereses privados. No mantienen sus plataformas por amor a la libertad de expresión ni la democratización de la sociedad digital, sino por dinero. Su principal método de monetización es la publicidad y el producto que se vende eres tú.

Esto último, aunque suene muy manido, tiene su fundamento. ¿Nunca has visto ningún «enlace patrocinado» en las redes? Pues eso significa que alguien ha pagado mucho dinero por aparecer en tu muro y en el de mucha gente. Aunque pueda parecer algo inocente como mostrarte publicidad porque «tendrán que hacer su negocio», es mucho más profundo.

El propósito del marketing es impactar a los consumidores con campañas adecuadas a su perfil, y las redes sociales elaboran perfiles de sus usuarios a partir de sus preferencias, de su actividad en su página y fuera de ella, y luego los segmentan en grupos para ser ofrecidos como nicho publicitario para un producto en específico. Por ejemplo, Gillete fabrica maquinillas de afeitar para hombres y, por tanto, paga campañas en Facebook para colar ‘posts’ de sus productos en el muro de usuarios hombres.

También los anuncios que ves en prácticamente cualquier página recopilan información sobre tí para poder ofrecerte un producto más adecuado a tus necesidades. Dicho de otra manera más subjetiva: te espían para saber cómo venderte la moto de manera más efectiva. Desde venderte un producto hasta colarte ideas hasta que pienses que son tuyas. Y todo esto se te muestra antes que el contenido verdaderamente relevante para ti, en ocasiones sustituyéndolo porque un algoritmo ha considerado que debes ver este contenido ‘pagado’ antes que las publicaciones de aquellos a los que sigues.

Es tal el poder del post pagado que se ha formado un inmenso mercado especulativo donde el precio de la impresión no para de crecer debido a la gran demanda, lo que resulta en un método muy lucrativo para las grandes compañías tecnológicas y un obstáculo para los creadores de contenido que viven a su vez de la publicidad que podrían mostrar potencialmente: O pierden dinero pagando la costosa campaña de marketing, o lo pierden en ingresos publicitarios por no alcanzar unos mínimos de visibilidad.

Impresión, en marketing digital, es la muestra de un contenido en la pantalla de un potencial consumidor. Un alto número de impresiones es uno de los objetivos a alcanzar para el anunciante.

Lo que quiero decir es que cualquiera con dinero suficiente es capaz de hacer viral cualquier tipo de contenido, ya sea para darle mayor visibilidad o para distraer la atención pública de otros asuntos. Te animo a que reflexiones sobre las palabras en negrita. Cualquier relación con el escándalo de Cambridge analytica es mera coincidencia.

Si eres de los que teme que el estado pueda tener datos personales sobre tí en exceso, algo totalmente legítimo, más miedo debería darte que los posea una compañía con intereses privados de por medio y la legitimidad de reclamarlos. Pero para el propósito de este artículo, tan solo diré que este tipo de posts patrocinados son un tipo más de ruido que, de forma casual o pretendida, te alejan de la información de tu interés en favor de los intereses ajenos.

¿Y los buscadores?

Los buscadores, como Google o Bing, no son ajenos a este tipo de prácticas. ¿Cuántos anuncios salen hoy en día en la primera página de Google? ¿Acaso tú sigues buscando más allá de la primera página de resultados?

Los buscadores nacieron con el propósito de indexar todo el contenido de Internet para hacer más fácil la busqueda de información particular. No obstante, a menos que sepas específicamente lo que estás buscando, a día de hoy buscar en Google significa recibir mucha publicidad relacionada con tu búsqueda.

La prueba es que uno de los campos del marketing digital es el SEO (Search engine optimization), que son sencillamente técnicas para que una web pueda salir «más arriba» en los resultados de los buscadores. Esto me lleva a otra reflexión: Incluso los resultados no patrocinados (los que no están definidos expresamente como «Anuncio») están condicionados por los intereses comerciales de los que utilizan este tipo de técnicas de posicionamiento.

Los feed RSS como defensa contra estas prácticas

Si mi discurso te ha calado, probablemente te preguntaras qué puedes hacer para evitar, o al menos, reducir, el exceso de ruido. La respuesta no es ningún sistema nuevo, es algo que existe casi desde los albores de Internet.

Seguro que el nombre y este símbolo ( ) te suenan. En la esquina superior derecha de esta página hay uno y sirve para el propósito que aquí te indico. Los usuarios más técnicos lo reconoceran como el «RSS», pero no es completamente exacto. El RSS es tan solo uno de la familia de protocolos de fuente web de contenidos y corresponde a un formato XML específico, pero su nombre se ha extendido hasta definir el género. Hay otros protocolos similares, como Atom, y aquí los llamaremos a todos por su nombre en inglés: [web] feeds.

Los feeds son en esencia un archivo con información sobre el sitio y sus últimos contenidos en un formato estandarizado. Repito: estándar. Significa que su uso está generalizado y que puede ser interpretado por cualquier sistema o programa que acepte dicho formato.

Fueron creados en respuesta al problema de la inmensa cantidad de emisores de contenido en la web. Un usuario, si quería ver toda la información de las páginas que le interesaban, tenía que revisar cada una de ellas para ver las novedades, a veces en vano, ocupando gran cantidad de tiempo. Los feeds solucionaron esto permitiendo que los internautas pudieran suscribirse a un sitio utilizando un Agregador.

Este servicio revisa periódicamente los feeds del usuario y comprueba que haya nuevo contenido en cada uno para agregarlo a una cola de contenidos sin revisar. Cuando el usuario lo ha visto lo marca como leído y no aparece más en la cola de novedades, aunque queda archivado para futura referencia.

La suscripción por feed fue desplazada por el auge de las redes sociales porque también proporcionaban esta solución: el aunar en un solo sitio (en este caso, el «muro») todas las novedades de tus sitios web de confianza y además en un interfaz cómoda y bonita, sin necesidades de entender algunos conceptos técnicos relativamente complejos para el que no sabía nada de informática, y que además daba más posibilidades de monetización a las empresas en un mercado inexplotado. Por ello, tanto el público como los creadores de contenido dejaron a un lado los feeds, y migraron a la comodidad de Facebook y Twitter.

¿Qué desventajas presenta el muro de una red social frente a un agregador?

El uso de las redes como fuente de información es algo normalizado en la sociedad digital de hoy en día. Sin embargo, acarrea problemas:

  • El ruido informativo, desde contenido irrelevante a contenido sesgado o sensacionalista, pasando por contenido promocionado que sustituye al contenido que uno elige seguir, como argumento en anteriores secciones de este artículo.
  • La no estandarización. No podrías migrar las páginas de Facebook o las cuentas de Twitter que sigues a otro sistema, pues aunque tengan presencia en ambas plataformas, el formato de cada una es privativo.
  • La falta de transparencia en los algoritmos que determinan las noticias que aparecen en tu muro. En ese sentido Twitter es bastante transparente, porque en esencia te ofrece el contenido de tus suscripciones en orden cronológico descendente, pero otras plataformas ordenan y filtran el contenido que te muestran de forma maquiavélica, como también explico en secciones anteriores.
  • Las redes sociales pertenecen a compañías privadas que ofrecen un servicio sólo mientras dé beneficio económico, sin garantías de estabilidad de futuro. Los feeds son protocolos abiertos que alimentan muchos automatismos sobre los que se sustenta la difusión de contenidos en Internet. Además son actualizados según las necesidades y evolucionan con la forma de consumir contenidos.

Cómo usar los agregadores de noticias

A pesar de lo que pueda parecer en un principio, sobre todo si no tienes un perfil técnico, no es nada complicado. Lo primero es elegir el agregador adecuado. Hay muchos programas y aplicaciones que realizan este servicio y tan solo es cuestión de encontrar el que satisfaga nuestras necesidades. Desde aplicaciones de escritorio hasta páginas web que manejan tus feeds por tí.

En 2013 cerró Google Reader, un agregador de RSS que cumplía las especificaciones que menciono en este artículo y gustaba mucho a la comunidad, que migró a otros servicios similares tras su cierre. El motivo, bajo mi punto de vista, es la falta de espacio para ingresar millones de dolares en conceptos de publicidad como sí hacen otros productos de Google.

Yo personalmente utilizo Feedly. De hecho, he implementado un botón al lado del icono del (feed) RSS en la esquina superior derecha para que puedas agregar este sitio directamente a Feedly si te decantas por esta opción y deseas seguirme.

Otras opciones populares son Netvibes e Inoreader. Te invito a informarte por Internet de otros agregadores disponibles tanto web como de escritorio, y celebraría que optases por alguno de software libre. Puedes empezar buscando aquí.

Lo siguiente es elegir adecuadamente las fuentes de información a las que vas a suscribirte. Es decir, tus blogs, portales de noticias, medios de comunicación, etc. Yo uso el agregador incluso para seguir las publicaciones de mis artistas favoritos en Artstation sin siquiera tener una cuenta en dicha plataforma.

Una vez elegida una fuente debes buscar su archivo de feed en su sitio web y descargarlo para abrirlo en tu agregador. Algunos ya buscan automáticamente el archivo con solo introducir la dirección del sitio. Con esto estarás suscrito al sitio y empezarás a recibir el contenido nuevo de dichas fuentes en una «bandeja de entrada». Cuesta muy poco acostumbrarse y la curva de aprendizaje es muy corta.

Hay que entender esta relación entre creador-suscriptor como un intercambio de confianza. El creador confía que los usuarios revisarán su contenido, y a su vez estos confían en el creador para mantener la calidad y con ella su suscripción. Si este precepto no es respetado volveremos al punto de partida, donde todo vale con tal de conseguir clics, y no habremos avanzado nada.

¿Sirve Menéame como agregador?

La respuesta es sí, pero con matices. Hay muchos sitios web en Internet, como Menéame que son agregadores de noticias pero tienen un componente social. Es decir, las noticias que ‘agrega’ son moderadas por la comunidad a través de un sistema de karma y además incluye un espacio para el debate.

Esto tiene aspectos enteramente positivos como el descubrimiento de nuevos contenidos compartidos por otros usuarios, y el enriquecimiento que provee el debate cuando es constructivo; pero también controvertidos, como la decisión de la comunidad de lo que se publica y lo que no. Por un lado está bien porque es democrático, pero por otro actúa como un filtro que impide ver ‘el todo’, pues dado que las personas tienden a agruparse según intereses comunes, te arriesgas a entrar en el sesgo de un grupo específico.

Mi recomendación es usar estos sitios como agregadores secundarios que complementen tu actividad informativa pero que no la dominen, e incluso usarlos únicamente como una fuente más de tu agregador principal si no tienes intención de meterte en el debate. Ese es mi caso para Menéame, y me facilita más la vida, porque me ahorra ir a revisar la portada iterativamente.

¿Y el correo? ¿Suscribirse por e-mail no es lo mismo que esto?

En muchos sitios web te dan la opción de suscribirte por correo electrónico a las novedades. En la experiencia práctica, es muy parecido al proceso de sindicación por feed, pero eso significa que recibirás miles de correos en tu bandeja de entrada, con lo que al ruido tendrás que añadirle tus correos personales, las notificaciones importantes que podrías saltarte, spam, etc. Si bien esto es evitable con una correcta gestión de tu bandeja de correo, estás además dando tu correo personal a una entidad que podría agregarlo a una base de datos que puede vender a otra entidad que puede segmentarte y enviarte publicidad (o mejor dicho spam, que has aceptado marcando la casilla correspondiente) a tu correo personal como ocurre con las redes sociales. Hay que tener especial cuidado con esto, porque el correo electrónico es un servicio cada vez más esencial, y cuesta más desprenderse de él que de una cuenta en una página cualquiera.

Además, en la sindicación eres tú (o tu agregador mejor dicho), quien va a buscar la información, si borras una fuente la borras permanentemente. Pero si le das tu correo a alguien nada te garantiza que dejen de mandarte información incluso si te das de baja por los medios que te facilitan.

Ventajas de los feeds para informarse con respecto a las redes sociales

Para el usuario
  • La estandarización. Los feeds pueden encontrarse practicamente en cualquier sitio web que realice publicaciones cronológicamente. Además, puedes migrar tu colección de feeds a otro programa mejor y seguir recibiendo el mismo contenido.
  • La privacidad. No tienes que ofrecer tus datos ni iniciar sesión en el sitio objetivo para recibir contenidos, con la única excepción de acceder con tu usuario y contraseña a la plataforma si el agregador es web (aunque hay que ser escéptico con esto). Tampoco tienes que dar tu e-mail para que pueda ser vendido a spammers.
  • El ruido, o su ausencia mejor dicho. No se elimina, es imposible, pero se reduce enormemente al seguir solo emisores de tu confianza de los que esperas únicamente contenido de calidad. Tampoco recibirás contenido promocional ni publicidad intrusa mientras revisas el listado de noticias.
  • La unificación de todas tus fuentes en un único sitio y en un único formato único. Aunque esta ventaja la cumplen las redes sociales, aquí gozas de saber que estás utilizando el canal adecuado para recibir la información y que no hay algoritmos detrás.
  • Las fuentes son etiquetables y se pueden administrar según tus intereses cuando son demasiadas, agrupando los temas.
  • Esta ventaja es algo más subjetiva: Estarías reivindicando contra un sistema de negocio basado en ofrecer tu información a agencias publicitarias y de marketing digital con el objetivo de venderte un producto, físico o intangible, que un análisis de big data ha determinado que eres vulnerable de comprar o consumir.
Para los creadores de contenido
  • La independencia de las redes sociales para distribuir sus contenidos, permitiendoles crear contenido de calidad en lugar de buscar la viralidad. A muchos esto les sonará a cuento chino porque su negocio depende exclusivamente de alcanzar cuanta más gente mejor a través de todos los canales de difusión disponibles, independientemente del contenido publicado. Yo te animo a considerar esto antes de incluir esos creadores de contenido en tu lista de fuentes de confianza.
  • A colación de lo anterior, la recuperación de la confianza de los consumidores de contenido, que están empezando a ver a muchos medios como fábricas de clics.
  • La seguridad de que todo su contenido llega a los usuarios. Facebook, por ejemplo, filtra gran parte del contenido que publican los medios de comunicación de manera que muchos contenidos no llegan ni a aparecer en los muros de los usuarios. ¿Cómo deciden lo que sale y lo que no? Eso me gustaría saber a mí, pero si algo de lo que digo en este artículo tiene fundamento, tiene que ver con el dinero.
  • La eficiencia, producto de la estandarización. No haría falta que community managers se pasen el día creando contenidos personalizados para cada plataforma, y además según la tendencia. Hablamos de contenido universalmente interpretable.
  • Lo anterior está relacionado con la visibilidad. Muchos creadores de contenido menores o independientes tienen páginas o cuentas en las redes sociales por cuestión de imagen, pero llevar al día las redes es un proceso no complejo pero sí tedioso. Seguir a un pequeño creador de contenidos con su feed le pone al mismo nivel que un gran creador sin quitarle protagonismo a este.
Para las redes sociales

Ninguna para su modelo de negocio, pero tal vez sí para los usuarios de estas, que verían como estas vuelven a ser espacios de conexión con los demás, libres de presiones del mercado y de los vaivenes de lo que es viral o trending.

El legado positivo de las redes sociales y qué habría que mejorar de este «nuevo» paradigma

No todo lo que han hecho Facebook, Twitter, Google, etc; es malo. Al fin y al cabo, ellos han marcado la tendencia y el cambio en Internet los últimos años con numerosos avances y aportaciones. Nadie hubiera imaginado hace unos años que debatir con un político en Twitter fuera posible, que tener información sobre tu negocio en Internet fuera posible sin tener conocimientos técnicos, o que el intercambio de ideas en estas plataformas pudiera tener tanta repercusión en la denuncia social y en la lucha de los derechos civiles. Muchos de sus avances deben ser tomados en cuenta y deben ser agradecidos.

Debemos pensar como trasladar estos aspectos positivos a la creación y difusión de contenidos, y pensar cómo adaptar esos nuevos mecanismos a los canales existentes de difusión. Estos mecanismos deben ser abiertos e intercambiables, de forma que el acceso a la información (aunque se puede extrapolar a otros servicios) no esté en manos de una sola plataforma y su «ecosistema».

La mayor aportación de las redes a Internet en los últimos años, y con mucho éxito, ha sido el «descubrimiento», o cómo llegar a nuevas fuentes de información. Mecanismos como el Compartir o el Retweet funcionan como el clásico boca a boca y nos traen contenido fresco que de otra forma no habríamos recibido. ¿Significa que futuras implementaciones de los feed deben incorporar un componente social? ¿O deberían las redes sociales abrirse a los estándares de Internet en lugar de erigirse como formatos de distribución cerrados?

Conclusiones

Hay que abandonar la estrategia de intentar abarcar todos los canales disponibles para alcanzar a todos los públicos con contenidos irrelevantes y vacíos, más orientados a conseguir clics y ser trending topics, como resultado de un marketing descontrolado propio del capitalismo salvaje.

Como usuarios de Internet debemos considerar que el uso de los canales adecuados de difusión es un paso en el camino de obtener un verdadero contenido de calidad, y este a su vez, un paso hacia la libertad de información.

Estamos en una sociedad que a día de hoy ve prioridad en lo viral, que sólo lee el titular y no la noticia para emitir un juicio, que pone al mismo nivel el contenido de calidad y el contenido superfluo, y que deja que los intereses privados sesguen y manipulen el flujo de información que recibe. Una sociedad así no puede considerarse libre.

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